Estamos viviendo una situación nueva a nivel mundial y esta afecta a nuestra salud. Esto provoca miedo y mucha incertidumbre, no solo a nivel físico si no económico.

Cada vez son más, las personas que están padeciendo altos niveles de ansiedad a medida que se propaga por el mundo el covid-19. Incluso muchas de ellas no la habían padecido con anterioridad. Es perfectamente normal sentir ansiedad por esta crisis de salud emergente. Desde un punto de vista psicológico el desconocer o no entender completamente esta situación impera el miedo. La sobrecarga de información provoca ansiedad, nos llegan noticias por diferentes vías y muchas de ellas se contradicen entre sí.

Me he encontrado con bastantes casos de personas que a consecuencia de temer el contagio se han introducido en una gran burbuja: su casa. Evitando ir a comprar, evitando si es posible ir a trabajar, etc.

Es una obviedad que a causa del estado de alarma debemos salir lo mínimo y necesario porque tenemos esta responsabilidad hacía nosotros mismos y hacia la sociedad.

¿Pero qué ocurre cuando tampoco salimos de casa ni para hacer las mínimas cosas necesarias?

Al evitar la exposición a la calle y al interactuar con otras personas, lo único que estás consiguiendo es evitar sentir ese pánico que te genera la idea de poder contagiarte. ¡Estás a salvo! Es como las personas que tienen otro tipo de miedo como por ejemplo: subirse a un avión. Al evitar montar, no tienen que enfrentarse al pánico que les produce. Pero esta situación es diferente. Puedes evitar montar en avión. Salvo que te puedas perder experiencias maravillosas, todo queda ahí. ¿Pero evitar la calle? ¿Evitar  personas?

Al no enfrentarte a ir a un supermercado por ejemplo, lo que realmente estás provocando es que tu miedo se haga cada vez mayor. Lo estás fortaleciendo, te está paralizando. Te estás privando la oportunidad de comprobar que puedes salir a la calle y observar que no te ocurre nada.

La ansiedad emerge porque uno siente que no tiene ni el control ni la capacidad para hacer frente a esta nueva situación. Uno se focaliza en todas las señales negativas que refuerzan el pánico (contagios, muertes, gravedad) y obviando las señales que contradicen su miedo (altas médicas, personas con síntomas leves o asintomáticas, personas que están en contacto con infectados y no se contagian, etc.).

No te niegues la capacidad que tienes para afrontar la situación:

  • Toma precauciones normales y saludables: Tanto la gripe como el coronavirus se transmiten a través de contacto diario, el tacto, la tos o el estornudo. Acostúmbrate a no tocarte la cara, lávate las manos con frecuencia (algo que tenemos que hacer siempre, no solamente por la situación actual). Utiliza mascarilla y gel hidroalcoholico.
  • Manten tu sistema inmunológico feliz y saludable. Un sistema inmunitario saludable comienza con una dieta equilibrada y con la cantidad de sueño que necesita para sentirse bien descansado todas las noches. Hacer ejercicio regularmente también es importante.
  • Desconéctate de los medios. Limita tu consumo de medios e historias relacionadas con el brote. Si necesita actualizaciones, consulta un recurso del gobierno para obtener la información mejor y más precisa.
  • Usa tus habilidades de afrontamiento pasadas. No importa cuál sea el foco de la ansiedad de uno, usar lo que ha funcionado en el pasado para ayudar a controlar esos sentimientos suele ser una buena apuesta. Tal vez sea participar en un diálogo interno, para deshacer los pensamientos irracionales que vienen a tu cabeza con respuestas racionales basadas en hechos. Tal vez se trata de contactar a un amigo o familiar de confianza, solo para hablar sobre tu ansiedad. O tal vez es participar en algunas técnicas de atención plena o meditación, que aprendiste y que te han funcionado en el pasado.

Recuerda que todo pensamiento de miedo inhibe todo pensamiento constructivo para ti. Ir nervioso hacer la compra puede provocar que cometas más errores.

Para finalizar te planteo unas preguntas:

¿El miedo te ayuda a que existan menos peligros a tu alrededor?

Algo que te daba mucho miedo en el pasado ¿Te ha ocurrido?

Evitar salir de casa ¿favorece a un cambio positivo en ti o en tu autoestima?

¿Sueles exagerar las cosas negativas que pasan a tu alrededor?

¿Puedes cambiar tus emociones sobre una situación que no es cómo tú deseas?

¿Tienes pruebas que confirmen que por salir a la calle te vas a contagiar?

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